Narrativas bilingües en las campañas demócratas

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Las elecciones presidenciales en Estados Unidos ya son el año que viene, y el panorama demócrata está bien poblado de posibles candidatos para desbancar a uno de los presidentes más perturbadores y divisivos de la historia del país.

De los 20 candidatos que próximamente debatirán en busca de visibilidad y liderazgo, solamente 4 no tienen página web de su campaña en español, lo cual es de gran interés para un país donde hay más de 56 millones de personas de origen hispano y 29 millones de posibles votantes, y donde más de 37 millones hablan español en su casa o en su comunidad.

De los 16 candidatos que tienen páginas en español, solo algunos manejan un poco de español como lengua extranjera, además de Julián Castro, que es un hablante de herencia y culturalmente se identifica con su ascendencia mexicano-americana.

El pasado mes de abril, Trevor Noah dedicó unos minutos del Daily Show with Trevor Noah a un segmento llamado The Dems get lost in translation (5:08-5:59), donde hablaba de candidatos como Kamala Harris, Elizabeth Warren, Beto O’Rourke o Amy Klobuchar (a la que por cierto, Fox News acusaba de haber cometido un error que en realidad no lo era) y sus páginas web en español. Desde entonces, la mayoría de errores se han corregido, pero solo superficialmente en la mayoría de los casos, pues un vistazo a las webs de los candidatos muestra narrativas que no son bilingües, sino unilateralmente traducidas desde el inglés.

Los candidatos demócratas que quieran tener un impacto real con los votantes hispanos deben involucrarse con políticas y propuestas legislativas que afecten directamente y en positivo a sus comunidades. Pero mientras llegan a un puesto de poder para crear un cambio real, y dado que ninguno maneja el español a nivel de competencia discursiva, sus páginas web son el portal de acceso de los votantes hispanohablantes al mensaje político de cada candidato.

El mundo académico hispanounidense está muy dividido sobre lo que es o debe ser el español de los Estados Unidos, y hay poco consenso sobre adecuación, normatividad o “lo que suena bien/mal”. La realidad del habla hispana, ciertamente, es lo que sus hablantes hacen de ella, y las comunidades hispanohablantes de Estados Unidos son bilingües en gran medida, alternando el código y tendiendo puentes en un continuum lingüístico que ni crea ni destruye una u otra lengua, sino que transforma ambas en el contacto diario: a veces traduciendo, a veces calcando, a veces prestando y tomando prestado, a veces adaptando. El español de los Estados Unidos está en constante desarrollo y crecimiento y es una variedad de la lengua que tiene influencias tanto lingüísticas como culturales, y no solo del inglés, sino también de todas las variedades del español que quienes aquí vivimos traemos a la palestra: México, Puerto Rico, Colombia, España, República Dominicana, Cuba, Argentina…

Volviendo a la política, si los mensajes electorales no representan un lenguaje REAL, vivo y en verdadero contacto con la identidad hispana e hispanounidense, el cambio político que se busca no encontrará la respuesta esperada.

Es importante que los candidatos demócratas cortejen al electorado hispanx, pero deben hacerlo desde un español que refleje un verdadero entendimiento de quiénes van a leer las webs bilingües.

En las próximas semanas publicaré una serie de análisis de la narrativa bilingüe de algunxs de lxs principales candidatxs a la nominación demócrata. Empezaremos con Elizabeth Warren y su campaña ¿Te unirás a nuestra lucha en tu vecindario?