Ideología y emociones: la retórica post-elecciones en España

El pasado domingo 28 de abril, España salió a las urnas por tercera vez desde 2015 y la cobertura en prensa del resultado electoral refleja, sin duda, una sociedad dividida en su ideología.

Desde el estudio de la Lingüística Cognitiva y el discurso social, el lenguaje de las ideologías legitima y racionaliza las dinámicas de poder de los entes sociales, dando forma a la comprensión de cómo funcionan las relaciones entre las personas y (el reparto de) los bienes sociales.

Los discursos políticos se agrupan en torno a la metáfora conceptual de LA IDEOLOGÍA ES UNA ESTRUCTURA, donde hay dos categorías: la interna del propio grupo, el “nosotros”, que se retrata de forma positiva, y la externa de grupo: “los otros” o “ellos”, cuya caracterización no lo es tanto. El propósito es crear un discurso donde los individuos o los eventos se ajusten a la propia visión ideológica y se agrupe a los miembros de cada grupo bajo un mismo paraguas de opinión y comprensión. Esto, inevitablemente y además, conlleva una reacción emocional ante dichos individuos o eventos que da lugar a una categorización positiva o negativa que refleja ese retrato ideológico.

LAS EMOCIONES SON FUERZAS FÍSICAS es otra metáfora conceptual que domina el discurso alrededor del nosotros vs. ellos, donde las emociones se perciben y comprenden como agentes que provocan reacciones físicas en los interlocutores (opuestos o no) de un discurso.

Finalmente, la tercera metáfora conceptual refleja la contienda entre ideologías: LA POLÍTICA ES UNA COMPETICIÓN, donde los partidos políticos son contrincantes que rivalizan en una competición dialéctica por ganar el mayor número de votantes y de aliados y simpatizantes sociales.

A partir de estas y otras metáforas conceptuales prevalentes en las narrativas políticas, las expresiones lingüísticas del día a día ayudan a cimentar relaciones sociales convencionalizadas y cómo se perciben y comprenden las ideologías de cada una. En la actualidad, además, la estructura ideológica del nosotros vs. ellos es una realidad cuya dimensión emocional está polarizada y reforzada por la prensa y los medios de comunicación, como veremos a continuación.

Un análisis de los titulares de los editoriales de cuatro de los periódicos de mayor tirada nacional confirma esta polarización a través de expresiones metafóricas que presentan las ideologías como estructuras, las elecciones como competiciones y las emociones como fuerzas.

La fractura de la derecha da la victoria a Sánchez - La Razón

En este titular, las dinámicas de fuerzas adquieren un enorme perfil de relevancia y crean una corporeización de la emoción (de la derrota) a través de uno de los más dolorosos resultados de la aplicación de fuerza sobre el cuerpo: la fractura. La presión ejercida por los desacuerdos entre los grupos de derechas lleva al dolor, a la falta de salud y al extremo de la quiebra, lo cual refleja el resultado electoral. El titular, además, construye eficazmente la retórica del nosotros vs. ellos al quitarle toda agencia a Sánchez, a las ideologías de izquierdas y a un mucho mayor número de votos de ellos, poniendo la culpa únicamente en la categoría intra-grupo: nosotros hemos fallado = nosotros hemos perdido = ellos no han ganado por propio mérito.

La derecha sucumbe a su división - ABC

El periódico ABC tiene una retórica similar a La Razón, pues también se dirige a su público objetivo (lectores más conservadores, nosotros) y elimina del discurso por completo al otro lado: al ganador, a ellos. De nuevo, no es la izquierda quien gana, sino la derecha quien sucumbe, pierde y es derrotada. La fractura del editorial anterior conceptualizaba la emoción del fracaso desde el más agudo dolor físico. La división, en este caso, se enfoca en una dinámica de fuerzas que provocan una separación impuesta y en última instancia, responsable de haber perdido la batalla. Ceder, rendirse, someterse son las palabras que el Diccionario de la RAE incluye en la primera acepción del verbo sucumbir. Esta división, y no la victoria de la izquierda por un mayor eco de respuesta social, es la razón del resultado electoral.

Sánchez debe apostar por la estabilidad - El Mundo

Este titular se centra en las emociones y su dinámica de fuerzas, apelando a una construcción afectiva del resultado de las elecciones por parte de los lectores. La estabilidad es la ausencia del desequilibrio, la armonía de fuerzas en oposición (ellos y nosotros) que conllevan permanencia en tiempo y lugar. La emoción, por tanto, no se ve amenazada ni desafiada y encuentra tranquilidad en su moderación.

La apuesta, sin embargo, concede que esa estabilidad no es tan alcanzable como pudiera desearse, y nos lleva de nuevo a la encrucijada de ganar o perder en el juego político: apostamos por una idea y asumimos el riesgo de que no salga el resultado que esperamos. Por cierto, y a modo de continuidad con esta postura dialéctica, el periódico La Vanguardia también tiene en su editorial el siguiente titular: Triunfa la apuesta por el diálogo.

Victoria socialista. Revés de proporciones históricas del Partido Popular - El País

El País contiene en su titular referencias a todas las metáforas conceptuales mencionadas en este post. La victoria es sin duda la más clara, pues destaca el triunfo de la ideología de izquierdas en las elecciones, incluyendo así además la perspectiva del nosotros: tanto el periódico como sus lectores entienden el éxito como primordial en la comunicación de opinión e incluyen la mención desde el primer momento. Al hablar de “victoria” como primera palabra, se resalta la metáfora del juego en positivo.

También incluyen al otro grupo, en clara oposición, haciéndole protagonizar la derrota no solo como tal, sino con la dinámica de fuerzas de un golpe físico recibido como desgracia e infortunio. La palabra revés marca emoción en negativo, da cuenta de ambos significados en sus acepciones de diccionario y resalta la emoción del fracaso como el impacto de un golpe. Los otros, ellos, quedan así enfatizados como perdedores en la contienda electoral.

La inclusión de ambos (la victoria y el revés) crea una luz positiva sobre el grupo del que se comienza a hablar y negativa sobre los otros. Las simpatías ideológicas de este periódico desde su titular se hacen claras.



Los ejemplos aquí someramente analizados ofrecen una panorámica lingüística dirigida a públicos objetivos de ideologías antagónicas, difíciles de combinar o armonizar y en fuerte oposición de creencias, opiniones y pertenencias tribales.

Al igual que ocurre en Estados Unidos, las narrativas de los medios de comunicación controlan y acentúan las diferencias ideológicas de la sociedad, apelando fuertemente a las emociones de los lectores y condenando al colectivo al enfrentamiento constante.



La lingüista cognitivista Veronika Koller actualmente centra su investigación en el análisis del discurso político del brexit y su trabajo inspira parte de las reflexiones de esta entrada.